MetaCats y MetaDogs combinan la tecnología de sensores más moderna con un efecto emocional: ronronean, ladran, mueven la cabeza, los ojos y la cola, y reaccionan a las caricias, la voz (actualmente solo en inglés) o la cercanía con sonidos realistas y un latido perceptible.
El pelaje suave y las reacciones naturales pueden crear momentos de calma, alegría y conexión. Ya sea a solas o en compañía: los animales interactivos pueden aportar calidez y una sensación genuina de bienestar, sin obligaciones, sin necesidad de cuidados ni riesgo de alergias.
Un compañero silencioso que puede tocar el corazón.