La demencia afecta a un número cada vez mayor de personas en todo el mundo, y proyecciones como las de la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevén un aumento drástico hasta 2050[1][2]. Aún no existen medicamentos que prevengan la demencia de forma segura, por lo que resulta aún más importante reducir activamente los factores de riesgo en la vida cotidiana.
Directrices científicas y nuevos avances
Nuevas directrices, entre ellas la recientemente actualizada Guía S3 sobre Demencias y las recomendaciones de la OMS, confirman que adoptar un estilo de vida saludable de forma temprana puede reducir de manera medible el riesgo de demencia[3][4]. Las recomendaciones actuales difieren en el grado de urgencia y también tienen en cuenta nuevas opciones terapéuticas como la terapia cognitivo-conductual y la musicoterapia en las fases iniciales de la demencia[3][5].
10 medidas para todas las etapas de la vida
Las estrategias más importantes para protegerse a uno mismo y a los demás:
- Actividad física regular: Realizar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o 75 minutos de actividad intensa no solo mejora la forma física, sino que también fortalece la memoria de manera comprobada[1][5].
- Evitar el tabaquismo: Dejar de fumar tiene beneficios a largo plazo: reduce el riesgo de demencia y favorece la salud cardiovascular en general[1][4].
- Controlar la presión arterial: Especialmente en la edad adulta media, un buen control es fundamental. La actividad física y una alimentación equilibrada ayudan a mantener valores saludables[1][5].
- Alimentación saludable: Prioriza frutas, verduras, frutos secos y cereales integrales, y reduce el consumo de azúcar y sal. Los suplementos de vitaminas o ácidos grasos en altas dosis no han demostrado ser eficaces según los estudios[1][4].
- Alcohol con moderación: Limitar el consumo de alcohol protege adicionalmente el cerebro. En caso de dificultades, existen servicios de asesoramiento especializados[1][3].
- Actividad mental y social: Resolver acertijos, comenzar nuevos pasatiempos y mantener el contacto social puede ayudar a conservar las capacidades cognitivas durante más tiempo[3][5].
- Gestionar el peso: Reducir activamente el sobrepeso, ya que es un factor de riesgo conocido para la demencia[1][3].
- Prevenir y tratar la diabetes: Un estilo de vida equilibrado no solo protege contra la diabetes, sino que también es beneficioso para el cerebro[1][5].
- Revisar la audición: La pérdida auditiva no tratada se reconoce actualmente como un marcador de demencia; se recomiendan controles periódicos[3][5].
- Tomar en serio los síntomas depresivos: La salud mental también influye en la capacidad cognitiva; los servicios de apoyo adecuados pueden ayudar[3][5].
Conclusión: la prevención empieza hoy
Las medidas preventivas benefician no solo a las personas sin limitaciones, sino también a quienes ya están afectados. La actividad física y mental, los contactos sociales y las terapias pueden influir positivamente en el curso de la enfermedad y contribuir significativamente a la calidad de vida[3][4][5]. Quienes actúan a tiempo obtienen mayores beneficios y realizan una contribución importante para sí mismos y para la sociedad.
Referencias:
- Guía de la OMS "Risk reduction of cognitive decline and dementia", 2020
- Estadísticas y proyecciones sobre el desarrollo de la demencia, 2024, Gelbe Liste
- Guía S3 sobre Demencias (DGPPN/DGN), noviembre de 2023
- Sociedad Alemana de Alzheimer, información sobre prevención, 2025
- Springer Medicina – Recomendaciones de la OMS sobre la prevención de la demencia, 2024
Última revisión: septiembre de 2025
